Pesca con mosca en un arroyo transparente

 

Si podemos ver las truchas con facilidad, lo más probable es que ellas también puedan vernos. Localizar los mejores lugares para pescar es como jugar al ajedrez en las orillas del agua.




Un río pequeño y transparente, con un buen caudal de agua fresca corriendo espumosa sobre un lecho de grava o roca, habla por sí solo de truchas. ¿Pero cómo encontrarlas?

Las que hallemos en esas aguas no serán esas truchas grandes que cruzan majestuosas las aguas tranquilas de un embalse. La trucha de un río pequeño se pasa la vida luchando con la corriente y buscando comida en ella.

Debemos estar preparados con los mejores materiales para garantizar una buena jornada de pesca, unas buenas cañas de pescar a mosca, unas buenas líneas y unos buenos carretes de pesca a mosca

Pescando truchasSigilo ante todo

Durante la mayor parte del tiempo el pez es visible y vulnerable y aquí está la clave de la pesca con éxito. En un arroyo transparente los peces suelen estar a un metro o menos de la orilla. La habilidad de lanzar una mosca a 25 metros es de poca utilidad en estos casos; pero la facilidad para improvisar un lanzamiento delicado desde detrás de una roca o un arbusto hasta una trucha que ignora nuestra existencia es de incalculable valor.

Una trucha asustada se escapa en busca de resguardo, asustando a su vez a los peces próximos. Una trucha que desconfía puede mantener su posición, pero raramente se lanzará hacia una mosca; y si lo hace, examinará la mosca cuidadosamente y luego es posible que se marche. Pero un pez que esté confiado se zampará la mosca con gusto. Si la aproximación a la trucha es correcta, poco importará si el sistema de lanzado que se elige es el más indicado. Siempre se debe trabajar corriente arriba si es posible, ya que el pez permanece encarado a la corriente y tendrá menos oportunidades de localizar al pescador si se le aproxima desde atrás.

La pesca de truchas en ríos pequeños tiene una curiosa paradoja: la mejor táctica es pescar lo menos posible. Si se está lanzando sobre pequeñas pozas, ondeando sobre ellas una caña, dejando caer una mosca en la superficie del agua y después sacándola de nuevo, la trucha va a recelar.

El primer lance

Pesca a mosca en el río

El primer lance que se hace sobre un pez, o sobre su supuesto refugio, es el que tiene mayores probabilidades de éxito. Con cada lance las oportunidades de captura disminuyen. Si después de media docena de lances no se obtiene respuesta, ha llegado el momento de trasladarse; el pez aún estará allí cuando volvamos.

Encontrar un pez en un río pequeño no es difícil. Con toda probabilidad la trucha estará capturando insectos cerca de la superficie y delatando su localización exacta, incluso mostrando su menú. Pero hay que estar muy atento.

Una trucha se acerca hacia la superficie cristalina dejando a su paso una serie inequívoca de ondas. Desciende y vuelve a ascender. La tentación de arrojar una mosca es casi irresistible. Pero hemos de tener en cuenta que el centro de una poza de aguas casi paradas no es el lugar ideal para una trucha. La comida le llega de forma muy lenta, así que será mejor buscar un pez que esté más hambriento en el cuell0 de la poza y que acepte cualquier cosa como menú.

El centro de una poza de movimiento lento tampoco es el lugar ideal para cobrar una trucha. La quietud es tan manifiesta que es frecuente que los lances sean imperfecto y el terminal no quede bien estirado. Y un pez que sospecha tiene mucho tiempo para estudiarse la oferta en aguas que se mueven con lentitud. Más arriba, en el cuello de la poza, el pez agarra rápidamente lo que llega o el bocado de comida desaparecerá arrastrado por la corriente.

Las superficies tranquilas dan al pez todas las facilidades para ver cómo ondea la caña mientras se lanza. Las aguas rápidas y saltarinas de la cabecera de la poza ofrecen a la trucha y al pescador algún abrigo. Desde luego, estas aguas saltarinas también dificultan la localización de la subida del pez, pero las truchas son muy predecibles y al interpretar el agua el pescador puede localizar con bastante exactitud los asientos de los mejores peces: los que están alimentándose en serio.

Una cinta transportadora de comida





Es más sencillo interpretar un pequeño río transparente que una gran extensión de agua. Generalmente en el río hay un único canal de movimiento rápido que transporta la mayor parte del agua —y de la comida a su paso. A menudo viene marcado por una línea de burbujas y otros residuos de superficie• que ha concentrado la corriente en una especie de cinta trasportadora de alimentos.

La trucha estará observando ese canal de comida incluso desde más cerca que el pescador; pero para ella no es efectivo permanecer en las aguas movidas, en las que gastaría más energías de las que conseguiría. Donde haya un respiro de la corriente, cercano al caudal principal de comida, se encontrarán las truchas.

Tal respiro puede ser sencillamente las aguas más quietas a ambos lados de la corriente rápida en la cabecera de la poza. Cualquier obstrucción que se produzca en el canal de agua que transporta alimento, como un árbol caído o una roca, puede formar un remanso de aguas más tranquilas en el que quizá haya un buen pez, con la cola preparada para lanzarse sobre cualquier forma de comida que pase. En una corriente fuerte, cualquier remanso que se forme lo hará con mayor probabilidad corriente arriba del árbol o de la roca, donde la trucha puede cabalgar sobre la presión del agua con el solo balanceo de la aleta caudal y con la visión ininterrumpida de la cinta transportadora de comida.

¿Por qué ahí?

Antes de que pase mucho tiempo, cualquiera que pesque en ríos pequeños tendrá en la memoria un archivo de los lugares en los que se sitúan las truchas con los cuales podrá comparar las nuevas pozas o corrientes que encuentre. Sobre todo, siempre que observe una subida o un pez que pica el anzuelo en especial si es un buen pez pregúntese: ¿por qué ahí? Siempre habrá una razón, generalmente asociada al equilibrio entre la energía que ha de consumir luchando contra la corriente y la energía conseguida con la comida. Pero puede haber igualmente otros factores.

Las buenas truchas permanecen bajo los arbustos, no sólo por la sombra (como a nosotros, tampoco les gusta estar a pleno sol; además las truchas no tienen párpados), sino también por la seguridad y la comida. Junto a una corriente transparente existe siempre una especie de partida de ajedrez entre el pez y la persona, con una joya de pez manchado como recompensa para el pescador atento.

Cómo pescar a mosca, el vídeo